Nos hemos levantado hoy con la noticia cuyo titular es "Las personas que reciban ayuda del banco de alimentos deberán presentar un informe de Servicios Sociales", ha declarado Alonso, el Ministro de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad.
Tema conflictivo. Y yo, raudo y veloz, lo mando a un par de grupos de whatsap: me pregunto cómo será recibida la noticia entre colegas. Y me encuentro con tres respuestas en cuestión de 3 minutos:
- "No al certificado de pobreza" (siempre hemos rechazado nuestro papel como "certificadores de pobreza" de los Servicios Sociales, influidos por quienes vivieron la época del "carnet de beneficencia").
- "Va a colapsarnos aún más"
- "Es una medida asistencialista". Asistencia se ha convertido en una palabra tabú en la profesión. Sin embargo, a mí me enseñaron que ya no nos llamábamos asistentes sociales porque "no sólo asistimos: prevenimos, promocionamos y rehabilitamos" ¿ha cambiado esto con el grado?je. Habrá que continuar asistiendo, por supuesto: el rechazo viene más hacia hacer sólo eso, olvidando las otras funciones.
Uhmmmm recapacitemos.
Bien, creo que, como profesionales, no podemos quedarnos en discursos fáciles: es necesario explicar que lo que dice la noticia, más allá del titular, es que se van a tomar medidas de coordinación en relación a este tipo de ayudas (la medida parte del Consejo Territorial, donde hay varios colores políticos, y viene de Europa). No obstante, me gustaría sacar a la luz nuestras contradicciones como Sistema de Servicios Sociales en este asunto:
- Defendemos que se nos visibilice, pero nos asusta que la población general acuda a nosotros ante el miedo al colapso;
- No queremos hacer "certificados de exclusión", pero estamos a favor de medidas de discriminación positiva que requieren "certificados" (por ejemplo, para personas con discapacidad);
- Llamamos "asistencialista" (y dale con el término "prohibido") al tercer sector que se mete en montar bolsas de alimentos/comedores pero nos cuesta incorporar a la intervención social pública este tipo de recursos (esta sería una oportunidad para ello), usándolos de manera planificada como complemento a recursos más garantistas: esta es una oportunidad para el trabajo coordinado con el tercer sector.
- No queremos que el dinero para políticas sociales sea repartido sin control público, pero tampoco queremos asumir esta figura;
- Criticamos que las entidades sociales concedan ayudas financiadas por lo público sin acompañamiento por nuestra parte, pero no queremos asumirlo desde los servicios sociales públicos;
- Defendemos el derecho a los Servicios Sociales y al acompañamiento social, pero ponemos parapetos a que las personas acudan a un Centro de Servicios Sociales "a pedir ayuda" porque vienen con la demanda de la bolsa de alimentos;
- Criticamos el caos presente en el que se reciben diariamente peticiones de informes para beneficiarse de las bolsas de alimentos más variopintas, pero no queremos meternos a organizar ese patio;
- Defendemos que exista una Ley General de Servicios Sociales que cohesione, pero no queremos que se inmiscuyan en la gestión de los recursos a nivel general, y es que dice la noticia "ha anunciado la creación de un grupo de trabajo con las comunidades autónomas para el seguimiento de este fondo, que establecerá además los requisitos de los beneficiarios, unos criterios que serán comunes en todo el país."
- No queremos trabajar (hacer informes) a demanda de los vecinos/as para las entidades si no hay seguimiento posterior, pero, si fuese a existir ese trabajo coordinado y la devolución... ¿los haríamos?
Entonces ¿en qué quedamos? Como veis, muchas (seguro que me dejo aún más) son las contradicciones con las que se convive en los Servicios Sociales Públicos.
Para mí, lo fácil (sé que alguna colleja me va a caer por este post, lo asumo), sería mantenerme en una posición purista y decir "estoy en contra, mejor sería una buena política redistributiva". ¡Por supuesto!, pero... mientras eso llega, creo que, lo planteado, dentro de la lógica de lo menos malo, mejora la situación caótica que existe ahora. Por lo tanto, A FAVOR, aunque con tres reparos:
Para mí, lo fácil (sé que alguna colleja me va a caer por este post, lo asumo), sería mantenerme en una posición purista y decir "estoy en contra, mejor sería una buena política redistributiva". ¡Por supuesto!, pero... mientras eso llega, creo que, lo planteado, dentro de la lógica de lo menos malo, mejora la situación caótica que existe ahora. Por lo tanto, A FAVOR, aunque con tres reparos:
1.- Deben perseguirse políticas universales y garantistas de derechos, entre otras cosas, por la vida digna de la ciudadanía, y porque la acumulación de "beneficios" en un grupo o clase social, puede llevar a un conflicto grave.
2.- Los Servicios Sociales nos encontramos desbordados: es necesario aumentar las partidas en personal para realizar eso que tanto defiende el Ministro: acompañamiento para las familias que precisan esta ayuda, y que no pueden realizarse con las actuales ratios. Esta situación de colapso es real: no lo dudo.
3.- Una para colegas: busquemos la oportunidad de darnos a conocer, de ganar espacios, de visibilizar lo que hacemos. Es innegable que esta medida puede hacer que las entidades sociales que dan los alimentos (abastecidas por el Banco de Alimentos) hagan la difusión que tanto anhelamos para poder llegar a las personas que no nos conocen y nos necesitan.
Por último, y a modo práctico: lo digo y lo mantengo: habrá que adoptar una postura proactiva si queremos sobrevivir: revisar la gestión de los Centros, especialmente incorporando técnicas para atender, como las grupales (quien no leyó mi post sobre grupos informativos, ahora estará obligado/a >VER), y telemáticas, que evitarían cierto colapso, e incluso, no nos compliquemos: no están pidiendo un informe social, sólo "informe de Servicios Sociales"... no digo más.
Me encantaría formar parte de ese grupo de trabajo, Señor Ministro.
Ahí lo dejo. Polémica servida. Creo que si resistimos a la visceralidad del rechazo inicial, podemos ver la oportunidad de la medida. Espero que esta entrada contribuya a ello, o, al menos, a profundizar en el tema y al debate: por supuesto, mi opinión no tiene porqué ser la buena.
Ánimo.
Nacho
Os dejo con una que pretende dar un mensaje de esperanza. Del grupo mexicano Camila: ¿De qué me sirve la vida?
Por último, y a modo práctico: lo digo y lo mantengo: habrá que adoptar una postura proactiva si queremos sobrevivir: revisar la gestión de los Centros, especialmente incorporando técnicas para atender, como las grupales (quien no leyó mi post sobre grupos informativos, ahora estará obligado/a >VER), y telemáticas, que evitarían cierto colapso, e incluso, no nos compliquemos: no están pidiendo un informe social, sólo "informe de Servicios Sociales"... no digo más.
Me encantaría formar parte de ese grupo de trabajo, Señor Ministro.
Ahí lo dejo. Polémica servida. Creo que si resistimos a la visceralidad del rechazo inicial, podemos ver la oportunidad de la medida. Espero que esta entrada contribuya a ello, o, al menos, a profundizar en el tema y al debate: por supuesto, mi opinión no tiene porqué ser la buena.
Ánimo.
Nacho
Os dejo con una que pretende dar un mensaje de esperanza. Del grupo mexicano Camila: ¿De qué me sirve la vida?
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