Veo que el papeleo levantó interés (>VER la anterior)... así que sigo en esta entrada, como prometí...
En la anterior me quedé con una pregunta sin responder... la burocracia... ¿es la razón por la que no salimos, o la excusa perfecta para no hacerlo?... bueno... quizá parte de ambas. Pero... ¿hay salida? Yo creo que sí. Y hablo desde dentro (porque a veces leo cosas escritas "desde la barrera", y así, claro... yo también escribo).
En mi opinión, hay tres (3) actitudes profesionales negativas que rodean a la burocracia en Servicios Sociales:
1.- La queja. Aquello de "hacemos demasiado trabajo administrativo". Si, puede ser, como ya dije: habrá que modificar procesos institucionales. Pero, no nos engañemos: La gente acude a nuestros servicios a por algo. Luego puede que se encuentre con lo que llamamos intervención social, pero, al menos yo, en contadas ocasiones he encontrado un usuario/a demandando acompañamiento social sin una prestación material o económica. Quizá si no tuviéramos ninguna prestación detrás (algo que tramitar, y papeleo, vamos), no vendrían y por tanto no seríamos necesarios/as. El reto es transformar esa demanda en una relación de acompañamiento social (exista o no la prestación en cuestión). Pero sin olvidar que la "chispa" que ha producido esa relación, ha sido esa demanda o tramitación (ya hablé de ello en "¡lo sentimos, usted no está en intervención">VER).
2.- La pereza. Por muy bien que puedas hacer la atención en el despacho, es fácil dejarse arrastrar por el trabajo "a demanda" y la "cultura de la tramitación": en la administración es sencillo dejarse llevar, entre otras cosas porque apenas hay mecanismos de medición de productividad y de premio: a veces da la impresión que la única medición que se hace es la del fichaje del control horario.
El ambiente en este tema es fundamental: uno "cae" en un lugar donde la gente "se lo curra", y saca de sí lo mejor, pero en otro lugar... puedes desesperarte, o lo que es peor: caer en la desidia. Y eso es tarea de todos/as (y de las direcciones, más). Por eso creo que es tan importante cuidar los equipos, supervisarte, dejarte acompañar por la gente que te aporte (alejarse de la gente tóxica es fundamental), y planificarte. La planificación y la motivación son las dos herramientas más potentes para la proactividad.
3.- El miedo. Citaré a Yoda: "el miedo es el camino hacia el lado oscuro de la fuerza": pues algo así nos pasa: miedo a salir de nuestra zona de confort (dominamos el papeleo, por lo que es como tener "la sartén por el mango"). El despacho es el lugar donde se perpetúa la situación de desigualdad entre técnico y usuario. Si voy a la casa, al barrio, igual pierdo el control, y tengo que mostrar mi "yo": quienes llevamos grupos sabemos que en esos espacios de intervención es imposible mantener la "asepsia" y no hay más narices que descubrirse para poder descubrir a la persona (y no al "usuario"). Eso no significa que seamos colegas: no tiene nada que ver. Seguro que me entendéis y si me lees y eres usuario/a mío, podrás corroborarlo.
Si somos un servicio público (y cobramos de los impuestos de todos/as...) ¿porqué tenemos miedo a ser "públicos"?. Pienso que sólo si rompes con ese miedo, descubrirás el verdadero Trabajo Social.
Menuda paliza que os he metido. Perdonadme. Es que me emociono, jeje.
En definitiva: todos/as tenemos dentro un poco del "lado oscuro de la fuerza", sin duda alguna (queja, pereza, miedo...): pero hay soluciones, siempre y cuando exista motivación y planificación. Pero con esto último volveré en septiembre, ya que, al igual que las editoriales que intentarán colarnos por enésima vez la colección de dedales o muñecas de porcelana, todos sabemos que es un buen momento para marcarnos objetivos. Todo, claro, si pensamos que vale la pena y aún es posible salir, ir al domicilio, al grupo, al barrio, al local de la asociación...
Ánimo
Nacho
Mi recomendación musical para esta entrada: una de mis prefes: Oasis. Don´t stop Crying your heart out.
En la anterior me quedé con una pregunta sin responder... la burocracia... ¿es la razón por la que no salimos, o la excusa perfecta para no hacerlo?... bueno... quizá parte de ambas. Pero... ¿hay salida? Yo creo que sí. Y hablo desde dentro (porque a veces leo cosas escritas "desde la barrera", y así, claro... yo también escribo).
En mi opinión, hay tres (3) actitudes profesionales negativas que rodean a la burocracia en Servicios Sociales:
1.- La queja. Aquello de "hacemos demasiado trabajo administrativo". Si, puede ser, como ya dije: habrá que modificar procesos institucionales. Pero, no nos engañemos: La gente acude a nuestros servicios a por algo. Luego puede que se encuentre con lo que llamamos intervención social, pero, al menos yo, en contadas ocasiones he encontrado un usuario/a demandando acompañamiento social sin una prestación material o económica. Quizá si no tuviéramos ninguna prestación detrás (algo que tramitar, y papeleo, vamos), no vendrían y por tanto no seríamos necesarios/as. El reto es transformar esa demanda en una relación de acompañamiento social (exista o no la prestación en cuestión). Pero sin olvidar que la "chispa" que ha producido esa relación, ha sido esa demanda o tramitación (ya hablé de ello en "¡lo sentimos, usted no está en intervención">VER).
2.- La pereza. Por muy bien que puedas hacer la atención en el despacho, es fácil dejarse arrastrar por el trabajo "a demanda" y la "cultura de la tramitación": en la administración es sencillo dejarse llevar, entre otras cosas porque apenas hay mecanismos de medición de productividad y de premio: a veces da la impresión que la única medición que se hace es la del fichaje del control horario.
El ambiente en este tema es fundamental: uno "cae" en un lugar donde la gente "se lo curra", y saca de sí lo mejor, pero en otro lugar... puedes desesperarte, o lo que es peor: caer en la desidia. Y eso es tarea de todos/as (y de las direcciones, más). Por eso creo que es tan importante cuidar los equipos, supervisarte, dejarte acompañar por la gente que te aporte (alejarse de la gente tóxica es fundamental), y planificarte. La planificación y la motivación son las dos herramientas más potentes para la proactividad.
3.- El miedo. Citaré a Yoda: "el miedo es el camino hacia el lado oscuro de la fuerza": pues algo así nos pasa: miedo a salir de nuestra zona de confort (dominamos el papeleo, por lo que es como tener "la sartén por el mango"). El despacho es el lugar donde se perpetúa la situación de desigualdad entre técnico y usuario. Si voy a la casa, al barrio, igual pierdo el control, y tengo que mostrar mi "yo": quienes llevamos grupos sabemos que en esos espacios de intervención es imposible mantener la "asepsia" y no hay más narices que descubrirse para poder descubrir a la persona (y no al "usuario"). Eso no significa que seamos colegas: no tiene nada que ver. Seguro que me entendéis y si me lees y eres usuario/a mío, podrás corroborarlo.
Si somos un servicio público (y cobramos de los impuestos de todos/as...) ¿porqué tenemos miedo a ser "públicos"?. Pienso que sólo si rompes con ese miedo, descubrirás el verdadero Trabajo Social.
Menuda paliza que os he metido. Perdonadme. Es que me emociono, jeje.
En definitiva: todos/as tenemos dentro un poco del "lado oscuro de la fuerza", sin duda alguna (queja, pereza, miedo...): pero hay soluciones, siempre y cuando exista motivación y planificación. Pero con esto último volveré en septiembre, ya que, al igual que las editoriales que intentarán colarnos por enésima vez la colección de dedales o muñecas de porcelana, todos sabemos que es un buen momento para marcarnos objetivos. Todo, claro, si pensamos que vale la pena y aún es posible salir, ir al domicilio, al grupo, al barrio, al local de la asociación...
Ánimo
Nacho
Mi recomendación musical para esta entrada: una de mis prefes: Oasis. Don´t stop Crying your heart out.





