"Un objetivo es una conveniencia pasajera. Una pasión es algo que nos sostiene y da sentido a nuestra existencia." (Joaquín Lorente)
AVISO: Las opiniones vertidas en este blog son de carácter personal, no representando las políticas oficiales ni son vinculantes para el Ayuntamiento de Madrid ni para el Colegio Oficial de Trabajadores Sociales de Madrid.



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jueves, 31 de julio de 2014

DEPENDENCIA: NO NEWS ¿GOOD NEWS?

AVISO: CURSOS Y OFERTAS DE EMPLEO, AL FINAL DE LA ENTRADA

Venga, ¡marchando otra de abandonar a su suerte al personal! (que viene a ser la "traducción social" de "no news, good news"). Esta vez, vamos con las personas que están en situación de dependencia en la Comunidad de Madrid (la semana pasada, ya os conté cómo se aplica este lema a la RMI >VER). Pues os cuento mi experiencia personal: 

Supongamos que, en Madrid, viene una persona en situación de dependencia, o un familiar, a preguntar cómo va su solicitud de reconocimiento o de revisión de grado, de la que no sabe nada desde hace tres meses. En la lógica normal, una persona acudiría a quien tiene más próximo, y, que, en este caso, es aquel profesional con el que tramitó dicha solicitud, es decir, del Ayuntamiento (es decir, a mí o a cualquiera de mis colegas de atención social primaria). 

Imagináis la respuesta, ¿verdad? pues suele ser que se encontrará con la cara que define este emoticono: 


Es una cara que describe lo siguiente:

a) Que no tengo a nadie a quien llamar para conocer el estado de este expediente. Así es: desde los orígenes, en Madrid, el tema de la dependencia se creó como una estructura paralela a nosotros (Atención Social Primaria). Paralela y opaca: nada de comunicación entre profesionales. Ello, unido a faltas de entendimiento entre CM y Ayto de Madrid, ya acabó por forjar el caos del que aún no hemos salido y que sufren a diario las personas dependientes de la capital del Reino.

Tal es así, que los/las valoradores/as de Dependencia de la Comunidad no pueden dar sus teléfonos a los/las de atención social primaria, malagente que tiene el vicio de llamar a preguntar por los expedientes de las personas dependientes. Increíble pero cierto: sólo podemos llamar a nuestra central (que no es de la CM, sino municipal), o al 012. Es decir: no existe comunicación directa (algo que en RMI sí existe y funciona) Tan cierto, que, en un momento dado, la tecnología traicionó a la consejería, y se quedaban grabados sus números (el reconocimiento de llamadas entrantes es lo que tiene... ainsss): de hecho, algún usuario me ha llegado a pasar el teléfono del técnico que le llamó, como si me pasara una papelina. Es más: en algún curso, he presenciado escenas de trapicheo de listas de teléfonos que alguien realmente perverso, ha llegado a elaborar con los datos de los/las colegas de la consejería. Os puede parecer exagerado, pero lo he visto: pirateando teléfonos a lo Robin Hood...

b) También tenemos la opción de llamar al 012, como cualquier ciudadano/a, y conocer tan sólo la información que aparece en nuestras pantallas, por ejemplo: "pendiente de valoración" (sólo podemos acceder a nivel de consulta), y, para más INRI, figura el aviso de "no se autoriza la impresión": nada: que conocer algo más que si está pendiente de valoración, o su Programa Individual de Atención (donde pone lo que recibe el dependiente) es secreto de Estado: debe ser eso. Bueno, y contactar con su valorador/a... eso sí que es materia reservada: como la fórmula de la Coca Cola. 

c) También, en ocasiones, nos llenamos de gozo: a veces sucede que NOS LLAMA un/a valorador/a.  En ese momento, lo dejas todo: como si te llamase el Rey en persona, abandonas papeles y tareas, paralizas lo que estés haciendo, te disculpas ante el ciudadano/a que tengas delante, por muy mal que lo esté pasando. Es un momento vital: ves un 91580... o un 91392... y como la canción de "si tú me dices ven lo dejo todo" de los Panchos... te dispones a coordinar: SI, colegas: ¡hay vida más allá de la calle Agustín de Foxá! ¡Y buenos/as profesionales y todo!  El problema, cómo no, es el muro que se levanta entre ambos, aunque parece mentira, porque es para hablar de la misma persona que a ambos nos ocupa: traspasar este muro es un acto de rebeldía.

d) Y claro, siempre queda decirle al dependiente (esto sí que es flipante) que acuda a la Oficina de atención, donde atienden de manera directa... decir esto, produce sonrojo e indignación: os voy a dar un dato: Madrid es una ciudad con más de 3 millones de habitantes: hay 22 estados europeos con menos habitantes ¿y sólo una oficina de información?. Pues sí. Sólo mi distrito casi llega al número de habitantes de Islandia, pero no hay ninguna oficina en la que un ciudadano pueda conocer el estado de su expediente más allá de cuatro datos que te dan en el  012 (o yo, a pesar de ser su profesional de referencia, porque no tengo más información que la que puede obtener a través del 012).

Pues lo nuevo es que, a partir de agosto ¡ZAS! ¡se acaba eso de atender directamente! (aunque sea a 13 kilómetros de mi centro). Trasladan nuevamente la oficina a la calle Espartinas, y a partir de ahora ¡sólo se atenderá con cita previa! >>VER Sí, siempre se usa la excusa de "evitar esperas innecesarias y para hacer más ágil cualquier trámite o consulta". Me parece bien lo de pedir cita, pero  cuando hablamos de servicios próximos, o si se dotara de poder de información a los servicios de proximidad, lo cual ya os he dicho, no existe. Eliminar el derecho a la atención directa a alguien que va sin ella y que se ha desplazado hasta la única oficina de una autonomía de más de 6 millones de habitantes, es lamentable: es un desprecio (más) a las personas dependientes. ¿¡Qué es eso de acercar la administración al administrado!?: ¡eso está muy mal!, porque entonces, van y podrán expresar de manera espontánea lo que sienten: que están siendo maltratados/as por quien les debe su razón de ser. Lo mejor es que pidan cita, a través del 012 o internet ¡Ah!, y también pueden pedirla presencialmente (¡qué lujo!) y, claro, volver el día de la cita. 

En mi entorno, actuar así el 4 de agosto, lo llaman actuar con agostidad (o lo que casi sería con premeditación, alevosía y nocturnidad). Menos mal que tenemos cosas importantes a las que atender en verano (como el devenir de las Pantojas), que si no... 

En fin. E insisto: cuando hay problemas como los que tratamos, "NO NEWS", no es "GOOD NEWS": significa: ahí te quedas. Sean dependiente, excluido, o lo que sea.... 

Para otra entrada, dejaré lo de cuando pedimos un trámite de urgencia en dependencia... esa sí que es de traca.

Menudo servicio, el de la Comunidad de Madrid...

Ánimo.

Nacho 

Hoy os dejo con The Beatles: Don´t let me down. 


martes, 21 de enero de 2014

8 TÉCNICAS PARA REDUCIR EL NUMERO DE "DEPENDIENTES"

AVISO: OFERTAS DE EMPLEO Y CURSOS, al final de la entrada (tras la canción)

Con frecuencia se escucha en los medios la bajada del número de dependientes, normalmente por boca del Consejo Estatal de Trabajo Social, la Asociación de Directores y Gerentes de SSociales, o las diversas plataformas en defensa de la Ley de Dependencia. Este fenómeno requiere una explicación al público en general y profesionales.

El proceso viene a ser el mismo que cuando hablé del "milagro" por el que en plena crisis, hay menos perceptores de Rentas Mínimas en la entrada que llamé "las gallinas que entran por las que van saliendo". Al igual que en aquel caso, son más las que salen que las que entran, pero en dependencia, a un ritmo mayor, ya que la gente fallece: qué cosas.

Por lo tanto, están sucediendo dos "milagros" simultáneamente:
 
1.- Más pobreza pero menos perceptores de Rentas Mínimas.
2.- Más personas dependientes (ya que la esperanza de vida no ha disminuido) pero menos "dependientes reconocidos".

Sí, querido/a lector/a: no me he confundido: son datos oficiales: increíble pero cierto. Uno puede creer que es cosa de magia, pero yo, que soy de ciencias (un tránsfuga, lo siento), no acabo de verla: más bien atisbo un plan diseñado para ahorrar y cargarse el sistema. Os contaré cómo es posible conseguir esto sin derogar la Ley de Dependencia (o hacerlo de manera encubierta).


      En primer lugar, hay que partir de dos afirmaciones generales que son duras, pero claves para entender lo que se está haciendo (en clave matemática):

1.- TEOREMA: las personas dependientes (mayores y discapacitadas) fallecen ANTES que las autónomas: eso es de cajón: es algo natural para quienes tienen limitaciones y enfermedades.

2.- COROLARIO: Si no reciben atención, fallecerán ANTES que si las recibiesen: importante detalle que agrava las consecuencias de los retrasos.

      Sé que decirlo es un poco duro, pero no deja de ser real: demostrar ambas hipótesis es una pérdida de tiempo, pero describir cómo se aprovechan, no, así que os cuento las diversas técnicas que voy conociendo con el paso del tiempo -seguro que alguna se me escapa- (para profanos/as: la "dependencia" se mide en 3 grados, siendo el 3 el mayor, y la gente solicita este reconocimiento ante sus servicios sociales municipales, de proximidad):

Técnica 1: Tardar en valorar a las personas solicitantes de reconocimiento inicial. Frente a la opción de que los/las profesionales de atención social primaria (aumentando nuestros recursos humanos y técnicos, claro) hiciésemos la valoración de las personas (lo que veníamos haciendo, con otros baremos, de toda la vida), se optó en varias CCAA - como la mía- porque lo hiciese un nuevo cuerpo que hubo que crear. Un ejemplo de ineficiencia y derroche mayúsculo, como es desaprovechar una estructura cercana y territorializada, suponiendo un aumento lógico de los costes, y los plazos, claro; porque si yo visito en una semana (si no es una urgencia, en cuyo caso lo hago en el día), ellos/as en 2-3 meses... (ahora que se habla tanto de racionalización... imaginad ir a visitar a una persona en un municipio perdido: no hay que ser economista). Y mientras, va pasando el tiempo...

Técnica 2:  Una vez reconocido el grado, tardar en asignarles una prestación, sencillo. En ocasiones (Ayudas a cuidadores "PECEF"), incluso más de un año. Y mientras... va pasando el tiempo...

Técnica 3: Tardar en revisar el grado. Supongamos que una señora tiene grado 2 y dispone de una ayuda a domicilio (una auxiliar que va a ayudarla con su aseo todos los días una hora):  se rompe la cadera y queda encamada, por lo que precisa más tiempo de servicio: habrá que pedir una revisión del grado: pues bien: esta persona puede tardar en ser revisada entre 6 y 12 meses en mi comunidad autónoma, y luego, la asignación de la prestación (volver a técnica 2), claro... todo ello para tener un servicio más intensivo y adaptado a sus necesidades.  Y mientras... va pasando el tiempo... 

Técnica 4: Dificultar la entrada en el sistema de nuevos dependientes: si modificas los baremos para que lo que antes sí era dependencia, hoy no, ¡EUREKA! incluso parece que hay lugares donde se están haciendo revisiones de oficio (a la baja, por supuesto) >VER noticia.

Técnica 5: Mantener los errores de los baremos de medición (aquellos que excluyen, claro). Unido al endurecimiento de los baremos, se mantienen los errores que ya se conocían: desde el inicio había una deficiencia muy grave a la hora de valorar la dependencia de personas con enfermedad mental (resulta verdaderamente difícil explicar cómo una persona incapacitada judicialmente tiene grado 0 o 1 pero depende de la firma de su tutor para sacar dinero del banco) o cuando hay problemáticas sociales graves, ya que el informe de los Servicios Sociales apenas vale. Ni que decir tiene que, a pesar de las muchas quejas, estos temas no se han corregido en los nuevos baremos, claro: eso iría contra la propia técnica 4.

Técnica 6: Aprobar un régimen de incompatibilidades entre prestaciones (recortar, vamos). Un ejemplo: si te quedaste con la idea de que era posible que un/a profesional (ayuda a domicilio) asee al dependiente justo antes de que le recoja la ruta que le llevará al Centro de Día... olvídate: eso ERA posible ANTES de la aprobación del régimen de incompatibilidades, que las Comunidades Autónomas aprovecharon para tomar al pie de la letra (aunque podían haberlo suavizado, la mayoría optaron por la opción más barata: hacer incompatibles ambos servicios, por ejemplo). Hace años, simultanear ambos servicios era habitual, ya que así se garantizaba que la persona estaba preparada para el momento de llegada de la ruta del Centro de Día.

Técnica 7: Reducir las solicitudes de revisión de grado poniendo pagos a dichos procedimientos: un clásico, con el que, además, se hace caja.

Técnica 8: Suspender y mantener suspendida (ni los/las más optimistas creemos ya que se levante esta suspensión, prorrogada reiteradamente) la aplicación del grado 1.  Sí, entre ellos, esos servicios que previenen caídas y fracturas en los domicilios.
 
       Bueno, si sumáis el resultado de aplicar varias o todas las técnicas descritas, a las dos hipótesis de partida... ¡¡tachaaan! MENOS DEPENDIENTES. Pero no se trata de magia, sino de matemáticas: y en la aritmética no hay lugar para la interpretación. Las 8 técnicas descritas son el reflejo de una misma línea con dos objetivos claros: dificultar la entrada y facilitar la salida, o lo que es lo mismo: cargarse el sistema, y claro, a la persona dependiente.

RECLAMEMOS NUESTROS DERECHOS. Ahí lo dejo.

Un saludo

Nacho

Hoy os dejo con otra de un viejo rockero. Iggi Pop (el de la tónica, jeje). The passenger.



 
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