"Un objetivo es una conveniencia pasajera. Una pasión es algo que nos sostiene y da sentido a nuestra existencia." (Joaquín Lorente)
AVISO: Las opiniones vertidas en este blog son de carácter personal, no representando las políticas oficiales ni son vinculantes para el Ayuntamiento de Madrid ni para el Colegio Oficial de Trabajadores Sociales de Madrid.



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martes, 14 de abril de 2015

CUANDO CUESTA MÁS EL COLLAR QUE EL PERRO

Esta expresión se refiere a cuando algo cuesta poco en comparación con el coste que conlleva conseguirlo o mantenerlo (con perdón de los animales, los dichos populares a veces son un poco ofensivos) y resume una de las técnicas actuales por las que los Servicios Sociales acabamos sepultados entre papeles en un frenesí de ineficacias concatenadas. 

Os voy a poner un ejemplo que comprenderéis fácilmente, por pasos: 

PASO 1.- Eliminación de las becas de comedor sustituyéndolas por unos precios reducidos según tramos de renta, y sin tener en cuenta que hay familias con varios hijos, con lo que los precios reducidos, en ocasiones, son impagables para quien tiene 3 o 4 hijos y una escasa renta.

Luego está el precio de cada comedor, porque las tarifas oscilan entre los 100 y los 150€ por lo que he podido ver en algunos concertados: por supuesto, a quien le toque el de 150... mala suerte: porque comer, no creo que coman mucho mejor (que alguien ponga orden en esta vergüenza, por favor).

¡Ah! y siempre está quien sale con lo de que los hijos desempleados no tienen necesidad de ir al comedor, je:  pensamiento de ricos, que diría mi cuñado: si un padre ve que no puede alimentar bien a su hijo y que en el cole sí lo harán ¿no va a querer? ¡Anda ya!


PASO 2.- NO comunicar a los colegios la lista de beneficiarios de esos precios reducidos de comedor hasta diciembre (aunque lo solicitaron en septiembre). Y claro, los niños y niñas de nuestra comunidad, que comen todos los días (mira que...) van y tienen unos padres que acuden a los Servicios Sociales a solicitar ayudas económicas.

Aquí ya os descubro la gracia  (que de gracia no tiene ninguna) de la cosa: los colegios, que no pueden dar de comer gratis a un número importante de niños/as dependiendo del colegio y barrio, terminan viéndoselas y deseándoselas para que los Servicios Sociales cubramos, al menos, los costes hasta que se conozca esa resolución de beneficiarios (y después, también). Es más, hasta que salió la resolución, ¡los colegios no sabían ni cuánto pedir a las familias!: surrealista.

PASO 3.- Los Servicios Sociales de los municipios acabamos tramitando ayudas económicas, para problemas estructurales, de manera individual (ante la retirada de las becas autonómicas). Entre otros problemas, porque las ayudas económicas son individuales/familiares y no pueden darse por colegio, imaginemos, a los 20 niños que viven ese drama... terminamos haciendo una infinidad de microayudas económicas. 

PASO 4.- Infinidad de ayudas económicas + gestión de miles de expedientes = CAOS . Pensad que es necesaria la firma de, al menos, 5 personas de estamentos y departamentos diferentes (SSociales, Serv. Económicos, intervención, Concejalía...) dado el carácter de este tipo de ayudas: os podéis imaginar el resultado: lamentable.  Además, estas ayudas habrá que hacerlas, para cada familia, al menos dos veces al año: en enero y septiembre (porque puede cambiar de cole, de tarifa según el criterio de cada año respecto a precios...).  Ayudas que, en ocasiones, no ascienden ni a la friolera de 50€ mensuales cuando complementan al precio reducido marcado.

A todo esto, por si no habéis caído en la cuenta, el dinero, de la Comunidad Autónoma, del Ayuntamiento, y de los salarios de todo el personal inmerso en esta vorágine, adivinad de dónde sale... ¡de nuestros impuestos! (y de los que, también, pagan esos/as desempleados/as cada vez que compran el pan, leche, o pañales).

Si habéis llegado hasta aquí, ya sabéis el porqué del título: ¿qué vale más, el collar, o el perro?: pues, el collar, como podréis comprender: los costes de la gestión de ese expediente, probablemente, superan al de la cuantía a traspasar, porque el tiempo de los profesionales, cuesta, y resulta, que entre Colegio, el Municipio, y la gestión del propio precio reducido quizá pringamos más de diez: y por 50 euros, que, por supuesto, la familia necesita, pero que obtenerlos, puede que cueste el doble.

    Eso, si la familia no decide que mejor llevarle a casa y darle al chaval macarrones todos los días, porque eso es más barato, por supuesto, pero... ¿mejor? lo dudo. El caso es que no soy el único que dice que hay malnutrición: UNICEF también.

Quiero acabar con las 3 ideas centrales de este post:

1.- Si bien es cierto que debemos encontrar fórmulas para gestionar de manera grupal lo que no es individual y establecer mecanismos de coordinación con los Colegios (mi distrito, en eso, es una joya), no es de recibo que, políticas de esta índole, nos sepultan en un mar de papeles y procesos burocráticos, en una patada a la eficiencia como pocas nos han dado desde que trabajo en los Servicios Sociales.

2.- Es necesario recuperar el concepto de planificación. Esta medida no es compatible con un plan de trabajo lógico (y menos cuando hablamos de inclusión social): duplicidades, complementariedades absurdas, paseos, peticiones de documentación...

3.- Lo más grave: estas políticas han supuesto la eliminación de derechos de los niños y niñas: antes, las familias firmaban en su colegio una simple solicitud. Ahora, tienen que venir a Servicios Sociales, donde, si no les conocemos, tendremos que hacer el correspondiente estudio (sin él, no puede hacerse un Informe Social), tramitación...  y depender de presupuesto, claro: es necesario reivindicar la vuelta al sistema anterior, de becas escolares, gestionadas de manera normalizada, desde los colegios. Otro día me centraré en las becas de libros, que también desaparecieron...

Para tenerlo en cuenta, oigan. 

Nacho

Hoy os dejo con una bonita. Porque los niños, digo yo, tienen derecho, todos y todas, a alimentarse dignamente, Macaco: Hijos de un mismo Dios.



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martes, 10 de febrero de 2015

TELEBASURA DE NUEVO: Y DALE CON LOS GITANOS

De verdad, no dejan de impresionarme las estupideces que se ponen en televisión.

El canal Cuatro, no habiendo tenido bastante con el programa Palabra de Gitano (sobre el que ya escribí hace un par de años >VER y que fue rechazado por muchas entidades sociales  >VER ) ahora han sacado otro, llamado Gipsy Kings -que aconsejo no ver- televisado esta semana y seguido, para mayor escarnio, de su programa precursor (quizá han pensado que usando el término en inglés resultaría menos evidente).

El tema es que, lejos de una estupidez cualquiera (que ya estamos acostumbrados a ver a cientos en televisión), va más allá: se trata de un retrato esperpéntico que se nutre de la ridiculización de la comunidad de ciudadanos y ciudadanas gitanas. La cosa consiste en ventilar conductas que puedan parecer ridículas, y asociarlas a una minoría étnica (es decir, un dato de carácter personal), con la estigmatización que ello supone. ¡Ah! se me olvidaba!, y a hacer dinero con ello. Lamentable.  

Claro, como un internauta me contestó en las redes: las personas que deciden salir, tienen su responsabilidad: si algún día me las encontrase, me encantaría hacerles entender el flaco favor que le hacen a su gente... y a la de todos/as: porque gracias a esos programas nos va a ser mucho más difícil a los padres evitar chistes, dichos y comentarios racistas en nuestros hijos. Sin embargo, este medio de comunicación de masas, que conoce su poder (prueba de ello es la publicidad) opta por asociar conductas individuales a colectivos o a minorías étnicas a sabiendas de que pueden fomentar el racismo y la discriminación: en mi opinión, es el caso.  

Sigo pensando que a nadie se le ocurriría sacar un programa similar con personas de color (digo yo que habrá muchas que lleven vidas como para llenar programas): sería llevado a los tribunales y tendría una gran reacción mediática, lógico: ¿y contra los gitanos, sí se puede? Claro, no está tan mal visto.... y blancos/payos, también los hay (más aún), pero al ser la inmensa mayoría, no hay prejuicio detrás: no da el mismo juego. Si leéis los comentarios que hacen personas -televidentes- en las redes, podéis constatar el daño que se hace.

Me pregunto hasta cuándo no va a actuar algún juzgado contra esta cadena que en Navidad intentará vender sus campañas solidarias, claro. De hecho, me enteré de este programa por un anuncio mientras estaba viendo otro en el que hablaba de los graves problemas que sufren personas intersexuales ¿es esto lógico? ¿y en acto seguido hablan de otro programa que potencia la discriminación racial?. 
Juan de Dios Ramirez. Gitano. Diputado Europeo hasta el 99.
No sé si el canal querría hacer un documental sobre él.., 

Alguien pensará que estoy aquí dando un discursito, pero no lo es: conozco a muchas personas que gitanas que sienten verdadera repugnancia hacia estos programas. 

En particular, hace poco pude hablar con Pepa (nombre ficticio) se trata de una mujer gitana que está buscando trabajo: como a varios millones de españoles (ella también lo es), le está costando. Tiene una hija, que está formándose como auxiliar administrativa sobre la que tiene grandes esperanzas de que lo encuentre.  ¿Sabéis lo que me decía? Pues que tiene miedo a lo que pueda pasar mañana gracias a la imagen que transmiten estos programas: que nadie la contrate, ni a ella, ni a su hija, pensando que van a estar todo el día de fiesta, de bodas de 15 días, o vete tú a saber. Y, de manera indirecta, se cargan también el trabajo de muchos profesionales que nos dejamos el pellejo por una sociedad más justa. Laboralmente, parece que una gente se busca la vida quitándosela a otros.

Me gustaría que el gremio periodístico y sus pagadores hiciesen una reflexión sobre la libertad de expresión y la responsabilidad social que tienen entre manos.  Si algún periodista me lee, le aconsejo una guía de estilo para periodistas publicada en 2010 por Secretariado Gitano >>VER. 

No voy a ver más programas de esta serie, que luego me quitan el sueño.

Otra patada a la igualdad.

Nacho

Os dejo con una canción muy bonita. India Martinez y Abel Pintos. Corazón hambriento. Una mujer a la que se le suele preguntar si es gitana y siempre dice lo mismo: "tengo mucha mezcla". A mí no me importa, la verdad, pero canta increíblemente. Eso es innegable.